AMOR, PAREJA, HIJOS Y SEXUALIDAD

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1+1 = 3..o 4, 5

AMOR, PAREJA, HIJOS Y SEXUALIDAD

En los talleres y cursos siempre comento una máxima sexológica en relación a la pareja que se podría formular: 1+1= 3.

Lo que quiere decir que el resultado es mas que la suma de dos proyectos, es el cultivo y cuidado de ese tercero que es la relación. No es la simbiosis del amor romántico, sino que son dos que se comparten y suman, o sea se es un yo + tú + la relación.

No es el otro o la otra la que ha de hacerte feliz y colmar tus expectativas de crecimiento y desarrollo en el hombre y/o mujer que estas siendo, sino que el cultivo de la relación quiere decir, que ambos apuestan por eso que se esta compartiendo, cuidándolo, por tanto creando su propio arte de amar.

El amor tiene mas que ver con una actividad (Fromm) que con algo espontáneo o arrebatador.

Actividad que no es arduo trabajo, sino una suma o resta de aquello que apetece compartir o no en su dinámica discursiva (Beck). Es una apuesta por el deseo de estar juntos y de ser con la otra persona.

Deseo de ser, más allá de compartir el cotidiano con todo lo que implica y cuando vienen los hijos/as, un cotidiano difícil de gestionar.

Ahora ya no se es yo + tu = igual a ese proyecto en común que era el 3, ahora somos un 4 o un 5, con los hijos/as y, todo lo que implica, ya no sólo estar para la crianza, sino desear seguir siendo pareja (o proyecto común desde el deseo)

El deseo es lo que nos permite compartir, deseo de ser y compartir que crece con el otro/a; ese ser hombre y/o mujer, que se “sale de sí” para encontrarse con otros/as, para cuidar, para poder proyectarse, para encontrar respuestas y otras preguntas.

En sexología hablamos de la relevancia del saberse frágil.

Es la fragilidad lo que nos acerca como seres humanos. Somos en relación y no podemos no serlo. El empoderamiento no tiene sentido si no nos sabemos frágiles y es precisamente esta comprensión la que nos ayuda a mirar y comprendernos de otra manera. En la fragilidad hombres, mujeres, se buscan (indistintamente de la orientación del deseo) se gustan, se desean, se comparten, se separan y vuelven a compartirse y, se proyectan.

En el deseo de ser con, se intenta aunar amor, placer, duración, proyección y creación. Creación de lo que apetece compartir, de lo que se necesita, creación desde el deseo también de procrear.

En ese deseo de compartirnos estamos y entramos en vivencias diversas, aprendiendo y desechando.

El cultivo de ese “3· y ese o “4” o “5” que ya se es en el proyecto de relación, nos invita a preguntarnos por cómo gestionarlo sin desgastarse y sin desgastar las relaciones; para encontrar posibles herramientas que ayuden a ese cómo y a la búsqueda, cada persona, de sus propias claves de cuidado y cultivo de las relaciones que establece, me gusta invitar a reflexionar sobre la idea de “carencia”, de aquello que falta.

Esta sociedad tan exacerbada nos va anunciando siempre, con unas músicas u otras, aquello que no logramos, aquello que no llegamos a ser, que nos falta o que deberíamos ser/tener para ser felices.

Esta idea de vivirse carentes, “a falta de” es tremendamente perniciosa, en todos los sentidos.

Implica un vivirse agotados y agotadas por no llegar, no llegar a encontrar a ese otro/a, a no tener o ser ese amante deseado, a no ser la mujer u hombre que se desea, ese cuerpo imperfecto que no es modélico; a no ser el padre o madre que hay que ser, a no ser el compañero o compañera que habría de ser o tener…Carencias, todo carencias y mucho cansancio.

Cultivo de la relación es para mí, primero una mirada hacia sí mismo/a de comprensión, para después mirar esos otros, no tan distintos y compartirse desde esa fragilidad, sabiéndose mas cómplice que enemigo.

Ya sabemos lo que no somos y que no llegamos a todo, pero también sabemos lo que sí somos, lo que tenemos, lo que deseamos y donde sí llegamos.

Cultivo es esa complicidad de sabernos deseantes del otro, de querer y necesitar al otro, de crear y recrear ese querer compartirse. Cultivo para ser con y desde esa fragilidad que se comparte, con los miedos, inseguridades, la alegría, el desazón, las dudas y las vivencias, las limitaciones y deseos.

Probando a compartirnos desde lo que sí somos, sabemos, tenemos, probamos, deseamos. La invitación a descubrir y descubrirse en la curiosidad. Más allá del límite de la carencia esta la posibilidad.

Y nos llegan los cuartos y los quintos a la relación….cultivo entonces es saberse que esos deseos de querer seguir siendo la relación, necesita de espacio y tiempo, por pequeño que sea para mirarse y verse, más allá de los “debería”, más allá del “no llego” o del cansancio.

Deseo de desear, que sigue vivo, cómplices de la belleza de ese compartir, cómplices de la belleza de no entender ni entenderse siempre, cómplices de la fragilidad que se comparte, cómplices de lo que se es y se quiere ser recreando una y otra vez ese 3, que es la relación.

 

Por: Rebeca Juárez Sánchez. Abrazando tu Sexualidad

http://rebecajuarezsanchez.blogspot.com.es/p/frases-y-libros.html

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