ANEL AUZA AGUILERAAcompañante en la Escuela la Estrella del Pez Luna”

    No existe mejor sueño que aquel que se sueña despierto. Y no existe mejor sensación que ver nuestros sueños hechos realidad. La vida es demasiado corta, invierte tu tiempo en atrapar esos sueños que habitan en tu corazón.”

    Eric I. Franicevich

    Desde bien pequeña sabía que quería trabajar con personas y la vida le sumergió en la carrera de Magisterio de Educación Especial, donde encontró su vocación. Tras finalizar su carrera se mete de lleno en el mundo del voluntariado con niños y niñas con discapacidad, enfocándose más en Parálisis Cerebral, a la par que cursa una nueva diplomatura: Logopedia.

    En estos campamentos aprendí más que en los tres años de carrera. Vivía 24h al día con ellos, fueron mis mejores maestros. Me enseñaron que también tienen ambiciones, deseos, metas y que yo podía estar ahí para acompañarles en esa búsqueda”

    Pasa por varias etapas a lo largo de su trayectoria profesional, trabajando en colegios, fundaciones, asociaciones y gabinetes. Enamorada del teatro, la música y la vida es miembro fundador de varios grupos teatrales: Tetatachán (clown), Chalarte (Teatro infantil), Pim Pum Pam (Títeres y marionetas) y La Resueña (Sombras chinas) donde da rienda suelta a su creatividad.

    Hasta que llegó aquello que cambió su vida profesional: las Intervenciones Asistidas con Perros. Descubre lo increíble y maravilloso de este mundo, cómo los perros pueden ser un apoyo fantástico para los profesionales, cómo hacen posible que los objetivos educativos o terapéuticos se cumplan más rápido y todo gracias al vínculo que crea el perro con el niño o niña con el que trabaja. Tuvo la gran suerte de, junto con sus perras Dansa, Kiwi y Noor, hacer varios proyectos con diferentes colectivos, pero donde vio la luz fue trabajando con niños y niñas con Trastorno del Espectro del Autismo, campo en el que se especializó y en el que ha venido trabajando estos últimos años.

    Hasta que hizo un parón…un parón necesario y vital para ella: fue mamá.

    Con mi hija he aprendido que el tiempo es algo vano si estás jugando, que la comida se puede disfrutar desde bien pequeños, que un cuento debe ser leído cientos y cientos de veces, que es muy importante pararse a mirar una hoja caída en el suelo y que si nos manchamos pintando es lo mejor que nos puede pasar.”

    Con ella descubre la crianza con apego, consciente, la importancia del contacto, la escucha, la espera y el respeto profundo a la vida pero, sobre todo… ”a mirarme a mí misma, a intentar encajar mis errores y aprender de ellos.

    Y, de repente, el Pez Luna se cruza en su vida de la forma más maravillosa, de la forma más inesperada….y juntos empiezan a soñar en un programa de inclusión en la escuelita y como los sueños pueden hacerse realidad si les pones pensamiento, sentimiento y emoción, este sueño se ha hecho real y juntos de la mano están haciendo ese fantástico camino.

    Enfocar la Educación Especial desde la Pedagogía Activa es algo soñado por muchos y tengo la grandísima suerte de formar parte de ello, no puedo más que estar enormemente agradecida a la vida.”