Borja Briz FernándezCoordinador y acompañante de infantil de la escuela La Estrella del Pez Luna

    Su viaje vital comienza en San Sebastián donde pudo disfrutar de una infancia alegre, dejando una semilla que más adelante germinaría tras una experiencia escolar frustrante.

    La actividad física y el deporte le ayudaron a reconstruir una autoestima dañada y posteriormente se convirtieron en sus primeros pasos profesionales como Técnico Superior de Actividades Físicas y Deportivas, siempre con el juego como herramienta de socialización y trabajo personal.

    Su creciente interés por la educación y su anhelo de desplegar las alas hizo virar su rumbo hacia Barcelona, donde se formó como Maestro de Primaria especializado en Educación Física mientras trabajaba en diversos contextos educativos dentro de la ciudad. Tuvo el enorme placer de ejercer como maestro en la escuela pública durante 7 maravillosos años en los que se removieron los cimientos de aquel niño herido y le empujaron a conocer más acerca de la infancia y sus procesos de desarrollo. En el Postgrado de Experto en Motricidad Infantil (INEFC) descubre a la figura de Bernard Aucouturier, cuyo trabajo  cambiaría radicalmente su mirada hacia el niño y sus necesidades.

    En 2004 viaja por primera vez a Nicaragua, donde lleva a cabo un proyecto educativo en una prisión estatal junto a un equipo de universitarios españoles y nicaragüenses. Esta transformadora experiencia fue el motor de una serie de cambios personales y profesionales.

    En Barcelona también cultivó su pasión por las artes marciales, practicando Capoeira y llevándola a diferentes contextos educativos para dar a conocer todo su potencial educativo, llegando a realizar formación para el profesorado a través de talleres y seminarios.

    Su búsqueda permanente le llevó a descubrir la Red de Educación Libre (Xell) y todo el movimiento de Educación Viva de Cataluña. Tuvo la gran fortuna de conocer y colaborar con Pere Juan (La Caseta) y de iniciarse en la educación viva con Jordi Mateu (CAIEV) a través de su Curso de Educación Viva.

    Todo este movimiento transformador y su reciente paternidad fueron motores de otro gran cambio de rumbo en su vida, dejando la escuela pública y la ciudad que le había acogido durante 12 años por una nueva vida en Madrid, con un firme propósito; aportar su granito de arena en la construcción de experiencias más respetuosas para la infancia. Así fue como dio con La Violeta, espacio que le abrió sus puertas durante 3  transformadores  meses donde pudo empaparse de toda esa sensibilidad, sabiduría y saber hacer que atesora su gente.

    Desde entonces ha tenido el privilegio de conocer y colaborar en diferentes proyectos de pedagogía activa como El Dragón, El Jardín de Momo y El Pez Luna, ampliar su formación con el Curso Superior Universitario en Pedagogía Activa y Acompañamiento Respetuoso a la Infancia (URJC), el Curso Básico de Práctica Psicomotriz y un curso de Iniciación a la corriente Reggio Emilia, y trabajar como acompañante en proyectos como La Rayuela y Mayrit Escuela Activa.

    Todo este recorrido ha ido de la mano de un continuo trabajo de desarrollo personal a través de diferentes procesos que le han ayudado a seguir cultivándose a nivel personal.

    “Comprender la vida es comprendernos a nosotros mismos y esto es conjuntamente el principio y el fin de la educación”. Jiddu Krishnamurti