“El trabajo empieza ahora: la crianza” (Camaleón, un viaje hacia la paternidad)

 In ARTÍCULOS Y REFLEXIONES

Una vez que el parto finalizó y Nam ya estaba en brazos de su madre comenzaba la parte más trabajosa según Montserrat Catalán (ginecóloga y comadrona de Migjorn): “El parto es un día, la crianza toda la vida”.

Lia ya había contactado con un grupo de madres llamado GEMMA que se reunían una vez a la semana y que no sólo se encontraban para comentar sus embarazos, partos y postpartos, sino que también se daban apoyo logístico y de cuidados, e incluso se organizaban para mostrar en encuentros acciones que realizaban sobre la lactancia.

Además de tener este gran apoyo emocional y práctico, Lia se había asegurado de tener ingresos durante el primer año para poder dedicar el 100 % de su tiempo a su hijo. Compartía casa con su amiga Mònica mientras visualizaba proyectos de vida junto a otras familias (compra de terrenos y construcción de casas comunes).

En mi opinión es necesario la existencia y participación en grupos de crianza. Ya está asimilado por padres y madres la asistencia a cursos o talleres sobre parto, incluso el apoyo en grupos de lactancia (http://lactavida.blogspot.com.es), colecho o porteo (muy necesarios en los primeros meses y años de vida del bebé). Lo que sucede es que a medida que los niños y niñas crecen, sus necesidades cambian y los padres y madres viven este proceso sin apenas formación y sin un grupo de apoyo dónde preguntar: ¿cómo puedo ofrecer lo mejor a mis peques?

Es cierto que algunos proyectos educativos hasta los 6 años (https://elpezluna.com), inmersos en una nueva pedagogía activa o libre ofrecen grupos de apoyo, charlas o talleres y al mismo tiempo creo que es muy importante poder compartir las dudas, alegrías, consecuencias, límites, temores, que nos llegan estando abiertos a una crianza consciente.

Abrir el corazón y nuestras creencias limitantes con respecto a la crianza nos ayuda a ser más conscientes de cómo fuimos criados y de lo que queremos mejorar ahora que somos responsables de otras pequeñas criaturas que han venido a este mundo a ser felices.

Nam y Lia estuvieron acompañadas por muchas madres, hijos e hijas con las que compartieron los primeros meses e incluso años de crianza entre conversaciones, lactancia, juegos, pañales, parques, lágrimas y abrazos.

Fue para ella mucho más que un grupo de apoyo, se crearon amistades que todavía perduran y con las que seguimos en contacto y gracias a este tiempo en el que Nam y Lia pudieron dedicarse a la crianza y a crecer, se afianzó el vínculo hermoso del amor maternal que es la medicina que necesita nuestro mundo para mejorar.

Así que gracias a ti también por leer y por cualquier aportación que quieras hacer.

Un afectuoso saludo.

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