Blog

Acompañamiento en la educación activa: La observación y la presencia

14 de septiembre de 2021

Acompañamiento educacion activa
n

La observación es uno de los pilares fundamentales del acompañamiento respetuoso que realizamos en nuestra escuela La Estrella del Pez Luna. En el acompañamiento en la educación activa, observar significa escuchar y amar al niño, crear una atmósfera de afectividad y confianza donde se sienta a gusto, libre para ser.

Los objetivos que perseguimos a través de la observación consisten en conocer y percibir de una forma global al niño. Así podremos ofrecerle una educación personalizada, donde se le ofrezcan herramientas y apoyo para superar sus dificultades y fomentar el desarrollo de sus intereses y gustos. De este modo, practicando la observación, podremos tomar decisiones sobre el acompañamiento al alumno con un conocimiento real de quién y cómo es y, por tanto, de una forma respetuosa con él.

El ejercicio de la observación tiene mucho que ver con nuestra forma de presencia, con cómo vibramos alrededor del niño e intervenimos en su educación. Decía María Montessori que “la mayor señal de éxito de un docente es poder decir: ahora los niños trabajan como si yo no existiera”. En La Estrella del Pez Luna trabajamos para que la presencia de los acompañantes sea benévola y ligera, permitiendo que el juego continúe y así podamos captar al niño en total libertad, sin sentirse analizado y, sin embargo, sí reconocido y respetado.

Por otra parte, es esencial entender que esta observación debe estar respaldada por una mirada libre de juicios que no convierta el juego en una búsqueda de aprobación del niño por parte del adulto. Estar presente significa mimetizarse en el silencio, recibir información de un ambiente pleno en libertad en el que el acompañante ponga sus cinco sentidos y el corazón.

 

LA OBSERVACIÓN Y PRESENCIA EN LA ETAPA DE INFANTIL

En la etapa de Infantil el aprendizaje es principalmente sensorial y motor, con una metodología basada en el juego libre y espontáneo. Cuando el acompañamiento está pulido, se puede comparar al acompañante con un samurái, ubicado a la altura del niño, silencioso y atento. En esta etapa es especialmente importante estar focalizados y practicar la técnica ya que la desconcentración acaba resultando en un ambiente caótico y ruidoso, estresante, imposible de sostener en el tiempo de un modo sano y seguro.

 

LA OBSERVACIÓN Y PRESENCIA EN LA ETAPA DE PRIMARIA

En Primaria se produce un desarrollo del pensamiento, del lenguaje hablado y del aprendizaje de nuestra cultura que demanda ser satisfecho de una forma voraz. Las niñas y niños comienzan a desear planificar en el tiempo y desarrollan juegos y proyectos a largo plazo que, muchas veces, requieren de múltiples materiales, espacios e información. Para observar en la educación activa en esta etapa, será imprescindible que el acompañante tenga una formación exhaustiva en didáctica y planificación.

Primaria es un hervidero de actividad, ideas y movimiento en el que se hace fácil perder de vista la calma, la visión periférica o la serenidad interna. Por eso, uno de los retos más importantes en esta etapa es desacelerar el ambiente, volver a la calma y el silencio.

 

¿CÓMO CUIDAMOS NUESTRA PRESENCIA DURANTE LA OBSERVACIÓN?

1.Evitemos las conversaciones adultas: No es cuestión de no hablarnos, sino de permanecer atentos a las posibles pérdidas de concentración que puedan distraernos del acompañamiento y percepción del ambiente.

2. Alejemos el ruido mental: Debemos intentar vaciar la mente lo más posible. Para ello, si en algún momento se nos ocurre algo, podemos utilizar una libreta que llevemos siempre encima y así poder apuntar lo que nos ronde el pensamiento y continuar el acompañamiento con tranquilidad.

3. Controlemos el tono de voz: Es mucho más efectiva la información precisa y clara que las órdenes y los gritos. Intentemos comunicarnos en todo firme y amoroso, evitando las conversaciones de punta a punta del aula y procurando utilizar el menor número de imperativos posibles.

4. Cuidemos nuestros movimientos y posturas: El cuerpo, como la mente, tiene un poder perfomativo. Si nos ubicamos con serenidad, crearemos serenidad.

 

“[La maestra] en vez de la palabra, debe aprender el silencio, en vez de enseñar, debe observar, en vez de la dignidad orgullosa de quien quiere aparecer como infalible, debe asumir su tarea con humildad.” M. Montessori

 

 

¡Comparte en redes!

Últimas publicaciones

Archivos