Metodología y principios

¿Qué es y qué no
«La Casita del Pez Luna?

La Casita del Pez Luna es:

La Casita del Pez Luna es un ESPACIO DE JUEGO Y DESARROLLO. Este espacio forma parte de las diversas actividades que ofrece “El Pez Luna”. Las familias son usuarias de esta actividad y la cuota corresponde a dicho servicio.

La Casita del Pez Luna no es:

NO ES UNA GUARDERÍA NI UNA ESCUELA INFANTIL, no tiene ninguna pretensión de suplantar una educación infantil formal. Es un espacio de juego para niños/as de 2 a 6 años cuyas familias no desean escolarizar, ya que la escolarización obligatoria en este país es a partir de los 6 años.

Pilares de la «Casita del Pez Luna»

JUEGO LIBRE Y ESPONTÁNEO

Porque jugando en libertad el niño desarrolla el hábito de preguntarse y conectar consigo mismo y con aquello que quiere, eso que le produce el placer, el gozo y la alegría desde la que descubrir y asimilar el mundo que le rodea. Y ¡qué importante saber lo que uno quiere, aquello que nos hace felices! En el juego libre el ser humano se forma a si mismo, el juego libre les da a los niños el espacio para ser ellos mismos y desarrollarse de un modo auténtico, cosa que un ambiente de juego dirigido no permite. En el juego libre emerge la creatividad, como una capacidad para crearse a sí mismo, para buscar soluciones, nuevos caminos a las dificultades que se nos plantean, para transformar la realidad que le rodea. Un ingrediente clave es la motivación. El juego libre y la creatividad están fuertemente unidos a la motivación personal. Y la motivación, como su nombre indica, es el motor de la vida.

Es importante señalar que cuando decimos “juego libre”, nos referimos justo a eso, a que en la jornada lo que los niños hacen es “jugar” y “jugar a lo que quieren”. Esto significa que el aprendizaje en este espacio se da de este modo, no hay una búsqueda de objetivos “curriculares” estipulados de antemano más allá de los que requieren su sano desarrollo, la convivencia y el mantenimiento de un ambiente amoroso y relajado. No pretendemos que aprendan a contar ni a leer ni que se sepan las formas y colores, no obstante, las/os acompañantes y el espacio están preparados para que este aprendizaje pueda desarrollarse. Los ambientes, los materiales didácticos, la asistencia de las/os acompañantes y el juego libre están al servicio del despliegue de diversas áreas de conocimiento. El eje central es el disfrute, la conexión con el placer y la alegría de vivir, desarrollar esas maravillosas capacidades emocionales y sociales que contiene el ser humano a través de la convivencia real y cotidiana, ser felices y que esa felicidad se grabe en la memoria de cada célula de sus cuerpecillos. Se trata de descubrirse a uno mismo (adultos y niños) y crecer con un respeto y amor que será la base segura y fértil para el desarrollo de su esencia y potencial.

MOVIMIENTO LIBRE Y ESPONTÁNEO

En El Pez Luna trabajamos teniendo muy en cuenta la corriente de “Movimiento Libre” generada por Emmi Pikler en la que se fomenta el desarrollo motor autónomo. Según sus propias palabras, “El Desarrollo Motor Autónomo consiste de base en dejarles una completa libertad. Esta libertad queda asegurada por una ropa adecuada, un espacio suficiente y la ausencia de todo adiestramiento motor por parte del adulto. El desarrollo motor del niño se realiza así de una manera espontánea, mediante su actividad autónoma, en función de su maduración orgánica y nerviosa… Resulta inútil y hasta desventajoso enseñarle cosas que él puede aprender por sí mismo, por su propia iniciativa…”.

Por ello, en El Pez Luna no llevamos al niño a posturas o situaciones que no ha adquirido por propia iniciativa y en las que no le es capaz de desenvolverse con autonomía. Esto significa que, en el parque por ejemplo, no le subimos a ningún lugar al que no puede acceder por sí mismo aunque nos lo pida, pero sí le acompañamos y nos posicionamos de un modo en el que pueda sentirse seguro para explorar su propio camino y conectar con sus propias capacidades y límites. Esto resulta una fuente primaria de aprendizaje ante la frustración y la búsqueda de caminos creativos fruto de la voluntad férrea de alcanzar aquello que desean. Por supuesto, sí intervenimos ante una situación que observamos peligrosa. He de añadir que, en estos años de acompañamiento infantil, hemos constatado que los “accidentes” suelen sucederse cuando un niño no es consciente de sus propios límites ni ha explorado su cuerpo y sus posibilidades de manera autónoma, debido a una ayuda/apoyo motor constante por parte del adulto.

PSICOLOGÍA Y CORRIENTES PSICO-TERAPÉUTICAS

Como camino para conocer y comprender al ser humano, sus necesidades, sus conflictos vitales, sus procesos y etapas. Un punto de partida hacia el amor y el respeto, pues creemos que sólo se puede amar y respetar aquello que se conoce profundamente.

EDUCACIÓN EMOCIONAL

Como herramienta para identificar y canalizar nuestras emociones, entendiendo nuestras emociones como un camino de auto-conocimiento que puede llevarnos a la plenitud y la felicidad de ser nosotros mismos, aceptándonos, sabiendo qué nos ocurre, tomando consciencia de nuestras necesidades, deseos, miedos…
Escuchando los mensajes que nos susurran (o nos gritan) nuestras emociones, y dándoles una salida constructiva y sana, recuperaremos el inmenso poder interior de comprendernos y elegir conscientemente hacia donde deseamos seguir creciendo. Porque en la capacidad de elección consciente reside la Libertad del ser humano.

Esto significa que en La Casita del Pez Luna no censuramos ninguna emoción, por desagradable o “inoportuna” que pueda parecernos. Jamás decimos a un niño cómo se debe o no se debe sentir y tratamos de no juzgar sus sentimientos. Lo que sí hacemos es ofrecer medios de descarga emocional sanos, que no dañen a nadie (ni a los demás ni a uno mismo) y que permitan dar salida al malestar de un modo constructivo. Por supuesto, el primer modo de descarga, el llanto, es más que bienvenido, así como las expresiones de rabia y/o frustración, los ataques de risa espontáneos, … todo este trabajo empieza, en primerísimo lugar, por los/as acompañantes (y por las familias, claro). Si nosotros no nos dirigimos hacia una saludable gestión emocional, el trabajo en el niño pierde gran parte de su valor y sentido.

CORRIENTES PEDAGÓGICAS ACTIVAS Y RESPETUOSAS

Una Pedagogía que favorece el alineamiento con uno mismo y la conexión con el inmenso potencial que cada uno lleva dentro. Un “sistema educativo” que parte del niño y de su naturaleza, cultivando y apoyando su crecimiento como ser humano único y sagrado. Las bases podríamos sintetizarlas en:

  •  La relación entre niño y adulto, basada en un profundo amor y respeto. Un adulto que se compromete a transformarse junto al niño. Un niño y adulto compañeros de la aventura de vivir que cooperan en el desarrollo mutuo a través de la convivencia.
  • Búsqueda y apoyo a la autonomía y desarrollo del poder personal del niño, evitando actitudes directivas y marcadamente intervencionistas por parte del adulto, tanto en su juego como en los actos de la vida cotidiana (vestirse, calzarse, servirse agua…), en su desarrollo psicomotor, emocional, social…
  • Los diseños de materiales y espacios, cuidadosamente creados y estudiados con el objetivo de que el niño encuentre de modo autónomo lo que necesita para su desarrollo y pueda desarrollar un aprendizaje autodidacta.
  • El juego y el movimiento libre y espontáneos y una clara estructura de los límites, respondiendo a las necesidades internas de cada individuo y a las externas de la convivencia. El interesante juego entre la Libertad y los Límites es la piedra angular del equilibrio entre lo que quiero y lo que la vida me ofrece, entre el “dentro-fuera”, una danza eterna y llena de matices que bien bello es comenzar a danzarla desde chiquitos.

Entre estas corrientes pedagógicas afines, nombramos algunas: Método Montessori, Escuela “El Pesta(Rebeca y Maurizio Wild), Reggio Emilia (Loris Malaguzzi), Instituto Lóczy (Emmy Pickler), Pedagogía Waldorf, Educación holística, Educación Creadora (Arno Stern), etc.

EDUCACIÓN Y TRATO PERSONALIZADO

Realizando un seguimiento individual de cada niño a la par de un seguimiento como grupo. En “La Casita del Pez Luna” estos seguimientos se realizan:

  • Mediante la observación, reflexión y espacios de reunión y diálogo de los/as acompañantes.
  • Mediante las reuniones personales de seguimiento con cada familia o los Encuentros Familiares mensuales.

Aquí cabe señalar que la comunicación fluida y constructiva con las familias es imprescindible. El tipo de ambiente que genera La Casita del Pez Luna es un ambiente que sólo funciona y se sostiene si las familias comparten en su cotidianidad familiar los principios que se han ido señalando. En caso contrario, el niño puede sufrir un conflicto interno entre la adaptación a su contexto familiar y la adaptación al contexto de La Casita del Pez Luna en el que se desarrolla. Estos niños suelen llegar al espacio con unas necesidades muy difíciles de cubrir por los/as acompañantes, manifestando un estrés y dolor interno que requiere una atención única y constante en detrimento de la atención y la personalización hacia el resto de niños. Recordemos que es un espacio de Juego Libre y, en la libertad, suele salir todo lo que una persona porta en su interior. Los/as acompañantes contienen y sostienen, pero no tapan o eluden las emociones que expresan los niños, tampoco utilizamos técnicas de distracción para “sobrevivir” a la jornada. Aquí se acoge y se trabaja con lo que viene, sea lo que fuere, y necesitamos trabajar en equipo con las familias. Necesitamos familias que realmente estén buscando un espacio así para que cobre sentido para todos.

COMUNICACIÓN Y PARTICIPACIÓN FAMILIAR

A partir de los Encuentros Familiares, las Reuniones entre familia y acompañantes, las Jornadas de visita al espacio y las Excursiones organizadas por las familias y otros miembros del espacio.