José Ignacio PernásCine-fórum y Laboratorio de cine

    Uno de mis recuerdos más nítidos de la infancia son los desayunos. Sentado junto a mis hermanos mayores asistía en silencio, mientras sorbía el café con leche, al comentario crítico que hacían, junto a mi madre, de la película que habían visto en televisión la noche anterior. Yo, naturalmente, me había acostado mucho antes. Y de ese modo, sin darme mucha cuenta, mi cabeza empezó a poblarse de títulos, imágenes, directores, actores y actrices. Unos años más tarde obtuve el permiso de mis padres para sumarme al resto de la familia y el flechazo fue inmediato.

    Desde entonces, de una u otra manera, siempre he mantenido mi vinculación con el cine. Me licencié en Comunicación Audiovisual en la UCM. Escribí algunos cortometrajes y me pasé buena parte de la década de los noventa encerrado en la Filmoteca Española. Colaboré en la elaboración de las Hojas de Sala (práctica que, por desgracia, se abandonó hace años) y, de forma esporádica, hice las funciones de traductor con algún ilustre visitante. Escribí sobre cine español y sudamericano para el Instituto Cervantes, en la sección denominada “Rinconete” donde pueden consultarse mis artículos (Centro Virtual Cervantes). Trabajé como lector de guiones para la Academia de la Televisión. Y en los últimos siete años, antes de que la reforma educativa de la actual legislatura decidiera suprimir mi asignatura y dejarme más tiempo para disfrutar de mis hijos, fui Profesor Titular de Comunicación Audiovisual en el Centro de Estudios Superiores de Imagen y Sonido (CES).

    ¡Ah, los hijos! Tengo dos. Y gracias a mi primogénita tuve el inmenso placer de que Clara entrase en mi vida. Ha sido la cuidadora de mi hija durante los últimos cinco años, pero lejos de unirnos una relación profesional, ya desde el principio se convirtió en parte de esta familia. Y así hemos seguido de cerca su trabajo en La Casita del Pez Luna. Y cuando me ofreció la posibilidad de trabajar con ella, en su espacio, no lo dudé.

    Creo firmemente en la educación, entendiendo esta como una búsqueda, una exploración, una aventura. Creo que todas las personas poseen la misma inteligencia y que la igualdad no es un fin que deba perseguirse, sino el punto de partida.